domingo, 26 de agosto de 2012

La Batalla del Puente de Triana, 27 de agosto 1812


La Batalla de Sevilla, 27 de agosto 1812



En 1812 el Duque de  Wellington empezó su avance en España. El 6 de abril de 1812 Badajoz cayó ante Wellington y los franceses sufrieron una derrota aplastante en la batalla de Salamanca (Los Arapiles) el 22 de julio de 1812. 

En agosto de 1812, Victor levantó el sitio de Cádiz al recibir órdenes de ayudar al rey Joseph en Madrid. Wellington ordenó al General Cooke de los First Foot Guards en Cádiz a liberar la ciudad de Sevilla. Los aliados, incluyendo seis compañías de los First Foot Guards bajo el coronel Peregrine Maitland, navegaron a Huelva el 10 de agosto con un ejército de unos 4.000 soldados de donde iban a emprender la liberación de Sevilla. El capitán Alex Dallas comentó, “Es imposible describir la emoción de nuestro espíritu con la sensación de libertad después de estar confinado dentro de un círculo de murallas fortificadas durante muchos meses. Esta es la sensación que sentimos al poder caminar libres por el campo abierto”. 

 El coronel John B. Skerret dirigía los soldados británicos y portugueses y el general Juan de la Cruz Mourgeon estaba al mando del ejército español. El 16 de agosto empezaron la marcha desde Huelva bajo un sol abrasador. El 24 de agosto marcharon desde Manzanilla a Sanlúcar la Mayor donde tomaron el pueblo sin una sola pérdida. El 26 de agosto en Espartinas los aliados fueron informados de que los franceses estaban a punto de abandonar la ciudad de Sevilla. En el ejército iban seis compañías del tercer batallón de los First Foot Guards, una de las cuales era la compañía de hostigadores, al mando del teniente coronel John Scrope Colquitt.
 
Los aliados temían que los franceses fueran a arrasar la ciudad y a destruir el puente de barcas de Triana y así cortar el paso a los aliados. A primera hora de la mañana los aliados llegaron a los cerros de Castilleja donde tuvieron que rechazar el ataque de un grupo de soldados franceses. Al llegar al puente de Triana, los aliados decidieron atacar. El gran protagonista de este ataque fue el escocés John Downie, amigo de John Scrope Colquitt.

John Downie

Según cuenta el Profesor Esdaile, Catedrático de Historia de la Universidad de Liverpool:
Como se puede imaginar, el resultado de esta decisión totalmente gratuita –se vio perfectamente que los franceses estaban a punto de marcharse– fue el desastre. Aunque lo intentaron dos veces, las tropas aliadas no pudieron hacerse con las posiciones enemigas y sufrieron muchas pérdidas. Para Downie, sin embargo, se convirtió este momento de catástrofe en una gran oportunidad: por fin podía corresponder a su auto-imagen heroica y asegurarse los elogios de la posteridad. Lanzándose al frente, reanimó a los soldados derrotados y, con la espada de Pizarro en la mano, cargó sobre los franceses. La respuesta de los franceses fue tremenda –una descarga de metralla le costó una herida en la cabeza que destrozó la visión de su ojo derecho y cortó la oreja correspondiente– pero Downie no solamente se mantuvo a caballo, sino que saltó sobre la zanja y la barricada y se abalanzó sobre los defensores. Con Downie totalmente aislado –la tropa que le había seguido no había podido cruzar la zanja– nunca estuvo en duda el resultado del combate que siguió, y, acribillado a bayonetazos, cayó el general prisionero, aunque no antes que tirar su espada por fuera de la barricada para negar a los francés un trofeo tan simbólico.

 La compañía de John Scrope Colquitt con gran valentía y esfuerzo consiguió cruzar el puente. Finalmente los franceses abandonaron el puente y huyeron por la Puerta de Carmona dirección Granada. Hubo una explosión de júbilo entre los habitantes de la ciudad y la inmensa muchedumbre que llenaba las calles dificultó el paso de los soldados.  

Las cartas del coronel Skerrett sobre la liberación de Sevilla destacan la gran valentía del coronel Peregrine Maitland, del teniente coronel Colquitt y del capitán Thomas, todos de los First Foot Guards.

Un oficial compañero de John Scrope Colquitt, el alférez, el Honorable Orlando Bridgeman fue encargado de custodiar a un grupo de prisioneros franceses porque dominaba la lengua francesa. Uno de los prisioneros era un tal capitán De Marbot. De Marbot le habló de su prometida Mademoiselle de Casteja que vivía en Madrid porque su padre era español y su madre francesa. Le pidió a Bridgeman que si estuviera alguna vez en Madrid que la buscara y le informara que su prometido seguía con vida aunque era prisionero. En noviembre de 1812 los First Foot Guards estuvieron en Madrid y Orlando Bridgeman buscó a Mademoiselle de Casteja y la ayudó a escapar de la ciudad. Ella  le regaló una capa roja de seda. Bridgeman  era compañero de Goodwin Colquitt y resultó herido en el asalto a San Sebastián el 31 de agosto de 1813 y participó en la batalla de Waterloo. 

Orlando Bridgeman


El primero de septiembre la compañía de John Scrope Colquitt recibió órdenes de marchar a Alcalá para tomar control de la villa y restablecer el suministro de pan a Sevilla. Sin embargo, John Scrope Colquitt ya estaba muy enfermo con fiebre tifoidea y murió el  viernes 4 de septiembre de 1812. Sus tropas con gran tristeza decidieron enterrarlo al día siguiente entre salvas y oraciones en inglés en un descampado en las afueras del pueblo al lado de un antiguo humilladero ya que los nativos alcalareños no permitieron que este oficial anglicano se enterrase en el cementerio católico del pueblo. Hoy en día este lugar aún se llama “La Cruz del Inglés”.




 

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